El poder de la resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a las situaciones adversas. Es esa capacidad de lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés.

Solemos pensar que la resiliencia es innata, como si las personas dotadas de resiliencia nacieran con ella, que tienen , una fortaleza biológica, o bien la adquirieron gracias a su buena suerte. Es ciertos que hay personas que tienen biológicamente un rasgo de resiliencia más desarrollado. Pero no significa que los demás no lo podamos desarrollar. La resiliencia es una actitud que se puede entrenar porque todos la tenemos. Está latente en nuestro interior, podemos darle luz, trabajarla.

La razón por la cual no superamos situaciones graves y dolorosas es porque las negamos, no las aceptamos, las rechazamos como injustas, huimos de los sentimientos que nos provocan. Al rechazarlas la mente comienza a engancharse a pensamientos de juicio, critica, autocrítica, anclándonos en estados emocionales negativos como el resentimiento, la frustración, el miedo o la rabia.

Normalmente lo que hacemos es resistirnos a lo que no nos gusta. La mete en “piloto automático” Lo que hace es huir, atacar, o paralizarse.

La mente, puede a veces, tapar la realidad, escapado hacia otras conductas que no nos hagan sufrir. Es de alguna manera una forma de postergar. O entrar en modo ataque, queja, crítica constante… en modo víctima. Con lo cual generamos más tensión. Cuando lo que pasa es inevitable, ya es… añadir más pensamientos, crítica y juicios solo añade más sufrimiento. El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. El sufrimiento aquí se entiende como ese discurso mental añadido. Un discurso que no aporta. Eso si está en nuestra mano cambiar.

Una de las claves para desarrollar la resiliencia es reconocer la realidad, cómo nos sentimos en este momento y de esta forma poder aceptarla.

Practicar una actitud de aceptación es NO RESISTIRNOS, a lo que ya es a o que ya está aquí. Y poder así abrir una puerta en nuestras mentes para adaptarse al cambio.

Mindfulness es un entrenamiento mental en el que se trabaja aceptar la realidad tal y como es, desarrollando la capacidad de manejar mejor las emociones que esto nos provoca. Para ello hay que reconocer y aceptar, añadiendo una actitud de Amabilidad. Desarrollamos la compasión y amabilidad con nosotros, combatiendo nuestra tendencia habitual a tratarnos dura y agresivamente, a juzgarnos y reprocharnos. “Me trato bien porque sufro”.

Ahora más que nunca es necesario para salir reforzados para que esta situación  y poder funcionar de forma más adaptativa.

¿Pero qué significa aceptar?

Aceptar, no es otra cosa que de darse cuenta de lo que ya es, en el momento presente y no oponer resistencia…. Parece que si aceptas algo desagradable, si te rindes ante lo que ya es, dejas de “luchar”. Realmente no es así porque aceptar lleva a la acción.

El aceptar nos permite a nuestra mente calmarse, es la puerta al cambio, aceptar no es resignarse. Resignarse es una actitud pasiva, sin cambio de actitud, nos quedamos paralizados. Aceptar es una actitud activa, lleva al cambio a dar una respuesta proactiva, quizás por el momento, a un cambio de actitud más saludable hacia nosotros mismos. Activamos recursos internos como el auto-consuelo, nuestro estado interno cambia aunque lo externo no cambie.

Hasta que no aceptamos lo que ya existe, nuestra mente va de un pensamiento a otro sin encontrar solución. Y esto además, nos provoca angustia.

La propuesta es  aceptar el presente, acogerlo con amabilidad y darle espacio. Siendo capaces de parar, observar y dar una respuesta adecuada frente a los estímulos externos. Esto nos permite conectar con nuestro sistema de calma, nuestro sistema parasimpático más adaptativo.

De esta forma veremos, lo que está en nuestra mano hacer en este momento y lo que no soltarlo, dejar de alimentarlo con más pensamientos. Porque no podemos luchar lo que ya es y tenemos que aceptar y luego poder actuar desde la calma, revolviendo lo que va surgiendo momento a momento en la realidad, no en la mente en «modo interpretación». Desde ahí iremos encontrando soluciones a lo que ahora nos parece insolucionable.

Calma y acción es la respuesta al cambio.

CalmadaMente