Otra cosa que he ido descubriendo es que realmente no me gusta cuando se habla de personas tóxicas…

La verdad, es que sinceramente creo que esas personas nos molestan porque tocan nuestras heridas y nuestras sombras, sí, hay algo en ellas que también está en nosotros una parte nuestra que no aceptamos por eso las rechazamos, nos protegemos de ellas…

Voy descubriendo que la vida es muy sabia, y en el fondo quiere que estés bien, pero quizás el camino que ella toma no es el que elegiríamos nosotros, es el suyo, el del «te muestro esto que no te gusta nada para que lo atiendas y lo trabajes en ti»

Muchas veces la forma que tiene de mostrárnoslo es a través del otro. Lo intenta de otras formas, pero ésta es una de ellas.

Auque parezca mentira, llega un momento en que te das cuenta que esa persona a la que consideras tóxica en realidad tiene mucho en común contigo. Esa persona te muestra esa parte de ti que «no toleras», que no te atreves a mirar por ti solo/a porque da miedo, porque no la aceptamos… es entonces cuando la vida te manda un mensajero, para que lo veas de frente…

El caso es que en vez de escuchar el mensaje y aprovechar la oportunidad,  la cargamos con el mensajero.

Normalmente esas personas nos muestran una herida nuestra, desde su propia herida… Porque sí, todos, abslutamente todos, tenemos heridas, ¡el que no que levante la mano!. En vez de entender que esa persona está hablando desde su herida, atacamos por miedo a que nuestra herida despierte, es así cómo funciona nuestra mente desde el instinto de suprevivencia, de súper protección «danger!!; danger!!! esa persona te está haciendo daño, te esta tocando tu herida. Lo que no nos damos cuenta es que por un lado ella también está hablando desde su mente condicionada a la superprotección. Es entonces cuando se desencadena una lucha interminable de poder: «¡No! yo no quiero responsabilizarme de mi herida, no la quiero ver, que el otro tome mi herida, responsabilizate tú de ella,  a mi no me gusta». ¿¿Absurdo?? sí, pero muy real…

La lucha por la superveivencia es el instinto más básico del ser humano y así estamos. Yo creo que ya es momento pasar de nivel, de cambiar de pantalla.

¿Si cada uno de nosotros nos responsabilizamos de curar nuestras heridas, nuestros miedos…? ¿No pararía esta lucha de poder?, ¿eso de querer que sea siempre el otro, o lo de fuera lo que me cure?.

Yo creo que en el interior de cada ser humano hay herramientas suficientes para sanar dentro. De esta manera dejaríamos de mostrarnos los unos a los otros lo que no vemos por nosotros mismos, y estaríamos más en paz.

No eches la culpa fuera, mira adentro ¿qué es lo que te molesta tanto?, ¿qué puedes hacer por ti mismo/a para ser responsable de tus heridas y curarlas?, ¿qué crees que hay en ti del otro, en esa situación que tanto te molesta?,¿qué está reflejando el otro de ti?.

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